Cronología del Explorador Azul, Parte II [1993]
traducción por José González Riquelme

1993 - HarperCollins publica El Arte de Ensoñar de Castaneda. [El capítulo 7 se titula "El Explorador Azul".]

Habiendo mencionado sólo brevemente el concepto de los exploradores en El Fuego Interno-- refiriéndose a los aliados como "exploradores fabulosos"-- Castaneda prepara el terreno para su relato de liberar al Explorador Azul del reino de los inorgánicos, describiendo con detenimiento el uso de los exploradores en el "ensueño". Don Juan supuestamente los describe primero como "una corriente de energía forastera" que se "introducía" en nuestros sueños. El Arte de Ensoñar, pág. 88. A Castaneda se le dice que los exploradores aparecen en el ensueño como objetos que generan energía, y que los brujos antiguos los utilizaban como "vehículos" para que los transportaran al reino de los inorgánicos. Don Juan específicamente advierte a Castaneda sobre los peligros de ir con exploradores al mundo de los inorgánicos, diciéndole que el Nagual Elias y su consorte Amalia fueron transportados corporalmente al mundo de los inorgánicos por un "explorador poderoso" que el Nagual Rosendo había llamado para que los llevara a la segunda atención. Pág. 107. Don Juan dice a Castaneda que Rosendo "se puso a ensoñar, y mandó venir a un explorador del reino de los seres inorgánicos manifestando en voz alta su intento de ofrecerle a sus discípulos." Pág. 107.

Don Juan instruye a Castaneda en "la segunda compuerta del ensueño," explicando que "no se alcanza ni se cruza, hasta que el ensoñador aprende a aislar y seguir a los exploradores". Pág. 110. Don Juan supuestamente también le dice que "despertarse en otro sueño, o cambiar de sueños, es el procedimiento que los brujos antiguos idearon para ejercitar la capacidad del ensoñador de aislar y seguir a un explorador," Idem, de la misma manera que mirarse las manos en el sueño es el procedimiento para formar la atención de "ensueño." Así que Castaneda comienza a seguir exploradores en sus ensueños, y pronto lo llevan a un mundo de "innumerables túneles," en los cuales encuentra diferentes formas oscuras que eran, unas redondas, como pelotas, otras como campanas y otras como ondulantes llamas de vela, pero gigantescas. Pág. 114. La voz del "emisario del ensueño" finalmente le explica que "este es mundo de las sombras," y que allí había tres tipos de seres inorgánicos: túneles inmóviles, sombras móviles y una tercera clase que requiere tanta energía para verla que "se les revela a nuestros visitantes sólo cuando escogen quedarse con nosotros." Pág. 116.

Le dicen a Castaneda que todo lo que tiene que hacer es decir en voz alta que quiere quedarse con ellos, porque "todo lo que digas en voz alta en este mundo es para siempre." Idem. Castaneda sospecha que lo están engañando, pero la voz le dice: "No te puedo mentir, porque la mentira no existe... Te puedo hablar acerca de lo que existe. En mi mundo, lo que existe es el intento; detrás de una mentira no hay intento, por lo tanto no tiene existencia." Pág. 117. Cuando Castaneda piensa para sí que "aun detrás de las mentiras había intento," el emisario supuestamente le contesta "que había intención detrás de las mentiras, pero que intención no es lo mismo que intento." Idem.

Durante otra visita de ensueño, Castaneda está, supuestamente, deslizándose a través de los túneles cuando se detiene "en un túnel que parecía de alguna manera más grande que los otros. Mi atención de ensueño fue cautivada por el tamaño y la configuración de ese túnel; y se hubiera quedado ahí, si algo no me hubiera hecho voltear. Mi atención de ensueño se enfocó entonces en una masa de energía un poco más grande que las entidades sombra. Era azul, como el color azul en el centro de la llama de una vela." Pág. 122. Reconoce que no es una entidad sombra sino forastera, y se quedó "absorto viéndola," ignorando los esfuerzos del explorador que le hizo una señal para partir. "De repente, una considerable fuerza me hizo girar y de nuevo enfrentarme a ella. Al observarla fijamente , se convirtió en la figura de una persona; muy pequeña, delgada, delicada y casi transparente." Idem. Él trata desesperadamente de determinar si es hombre o mujer, intenta hablar con el emisario, y luego trata de hablar con la entidad. Siente que hay una barrera entre ellos que no puede romper, y después tuvo una variedad de reacciones: "hasta júbilo; sospeché que al fin el explorador me había puesto al frente de un ser humano atrapado en ese mundo. Me desesperaba la posibilidad de que no fuéramos capaces de comunicarnos, quizá porque ese desconocido era uno de los brujos de la antigüedad y pertenecía a otro tiempo diferente al mío." Idem.

"Mientras más intensos eran mi júbilo y mi curiosidad, más pesado me volvía, hasta un momento en el que fui tan sólido que me encontré de regreso en mi cuerpo y de regreso en el mundo." Págs. 122 y 123. Se encuentra a sí mismo en el césped de la Universidad de California, en la línea de gente jugando al golf. "El desconocido que me enfrentaba también se había solidificado con la misma velocidad. Nos miramos el uno al otro por un instante fugaz. Era una niña de seis o siete años. Pensé que la conocía. Al verla, mi júbilo y mi curiosidad crecieron tan fuera de proporción que provocaron una inversión. Perdí solidez tan rápidamente que en el siguiente instante era una vez más una masa de energía en el reino de los seres inorgánicos. El explorador regresó por mí y me sacó de allí apresuradamente." Pág. 123. Castaneda se despierta con una sacudida de miedo, y supuestamente pasa la mayor parte de los dos días siguientes tratando de determinar lo que pasó. "Después de pocos días, una misteriosa certeza empezó a apoderse de mí; creció gradualmente hasta que no dudé en absoluto de su autenticidad: la masa azul de energía era un prisionero en el mundo de los seres inorgánicos." Idem.

Castaneda deja todo lo que estaba haciendo y se fue a Méjico a consultar a don Juan. Castaneda le describe sus prácticas de ensueño, y el impacto emocional que le produjo la visión de la niñita. Don Juan le aconseja olvidar ese evento y considerarlo como una "evidente tentativa de los seres inorgánicos de complacer mis fantasias," remarcando que "si el ensueño se acentúa demasiado, se convierte en lo que era para los brujos antiguos: una fuente inagotable de vicios y caprichos." Pág. 124. Don Juan sospecha que los inorgánicos están tratando de tender una trampa, de la misma forma en que le tendieron una trampa al nagual Rosendo. Cuando Castaneda insiste en que no tiene la menor duda de que esa niñita existe, don Juan le dice bruscamente, "No existe ninguna niñita... Esa masa de energía azulina es un explorador. Un explorador atrapado en el reino de los seres inorgánicos." Pág. 125. Don Juan además opina que "la masa de energía azulina era de una dimensión completamente ajena a la nuestra; un explorador que se perdió y quedó atrapado como una mosca en una telaraña." Idem. Antes de regresar, Castaneda se toma la libertad de discutir sus visiones de ensueño del mundo de las sombras con Carol Tiggs, aunque don Juan le había recomendado no discutirlas con nadie. Pág. 126. Castaneda afirma, "Puesto que era mi contraparte total, se interesó mucho en el tema y fue muy comprensiva. Don Juan estaba muy molesto conmigo por haber revelado mis problemas." Pág. 127.

En la siguiente sesión de ensueño de Castaneda, llega al mundo de las sombras y su atención de ensueño es atrapada sin más por la masa de energía azul. "En un instante me encontré junto a ella... De repente, la forma azul dejó de ser redonda y se convirtió en la niñita que ya había visto antes. Estiró su largo y delicado cuello hacia un lado, y dijo en un susurro que apenas se podía escuchar: «¡Ayúdame!»... El resultado fue que me quedé congelado, galvanizado por un fuerte sentimiento de preocupación." Idem. Siente que está experimentando sensaciones y se le ocurre que es en su cuerpo físico, el cual está dormido en su cama; este pensamiento hace que los seres sombra se escabullan, dejándolo sólo con la niñita. "La observé y me convencí de que la conocía. Parecía titubear como si estuviera a punto de desmayarse. Me inundó una ilimitada oleada de afecto por ella." Pág. 128. Intenta dirigirle sus pensamientos, pero siente que están "separados por una membrana de energía que yo no podía traspasar. La niñita pareció entender mi desesperación y se comunicó conmigo a través de mis pensamientos. Me dijo esencialmente lo que don Juan ya me había dicho: que era un explorador atrapado en las telarañas de ese mundo. Después añadió que había adoptado la forma de niñita porque esa forma me era familiar y también le era familiar a ella; y que necesitaba tanto de mi ayuda como yo de la de ella." Idem. Castaneda trata de transmitir su sensación de incapacidad, y ella parece entender: "Me suplico en silencio con una vehemente mirada. Hasta se sonrió como para dejarme saber que había puesto en mis manos la tarea de liberarla de sus cadenas. Cuando le contesté con mi pensamiento que no tenía absolutamente ninguna habilidad, me dio la impresión de estar sufriendo un ataque de desesperación. Traté frenéticamente de hablarle. La niñita se puso a llorar, como una niña de su edad lloraría de desesperación y miedo. Págs. 128 y 129.

Castaneda trató de levantarla en vilo, pero su masa energética pasó a través de ella. Intentó realizar varias veces la misma maniobra de "levantarla y llevarla conmigo" hasta quedar exhausto. Tenía miedo de que su atención de ensueño se debilitara, y de que los inorgánicos nunca lo volvieran a llevar a esa parte de su reino en el futuro. Le pareció que ésta iba ser su última visita con ellos: "la visita clave". Pág. 129. "Hice entonces algo impensable. Antes de que mi atención de ensueño se esfumara, grité en voz alta y clara mi intento de fusionar mi energía con la energía de ese explorador prisionero y liberarlo." Idem.

En el capítulo titulado "El Explorador Azul", Castaneda se despierta de "un sueño absolutamente absurdo" en el cual Carol Tiggs, don Juan y todos los miembros de su partida "parecía como si estuvieran tratando de sacarme de un sitio neblinoso y amarillento." Pág. 130. [Hacia el final de El Don del Águila, Castaneda describe su rescate por la Gorda y "la mujer Nagual" de más allá de una pared de niebla después de perder toda su energía. La descripción en El Arte de Ensoñar es diferente en varios aspectos, de manera que es difícil decir si Castaneda está narrando el mismo acontecimiento, o simplemente fabricando un tema similar.] Mientras la mayoría del grupo de don Juan evita el contacto físico con Castaneda durante su convalecencia, diciéndole que nunca han estado en el mundo de las sombras, la vieja Florinda se desvive en atenciones con él y le explica que "toda mi energía se había descargado y perdido en el mundo de los seres inorgánicos, y que don Juan y sus compañeros la habían recargado otra vez, pero que mi nueva carga energética era ligeramente perturbadora para la mayoría de ellos." Pág. 131. También le dice que luchó contra "unos maestros de la manipulación"-- los inorgánicos-- sobreviviendo, de alguna manera, a "su golpe de muerte." Pág. 133.

Don Juan confirma esta diagnosis diciéndole: "Los seres inorgánicos te robaron; con cuerpo y todo. Primero se llevaron tu cuerpo energético a su reino cuando seguiste a uno de sus exploradores, y después se llevaron tu cuerpo físico." Pág. 133. Le explica: "La razón por la que te sientes enfermo... es porque los seres inorgánicos descargaron tu energía y te dieron la suya. Eso debería haber sido suficiente para matar a cualquiera. Gracias a tu energía de nagual, sobreviviste, aunque a duras penas." Pág. 134. También le explica que "el ojo humano ve al reino de los inorgánicos como un mundo de neblina amarillenta... Lo que creías un sueño incoherente [sobre Carol Tiggs y los otros tirando de él], era ver el mundo de los seres inorgánicos con tus ojos físicos. Tú y todos nosotros lo vimos por primera vez con nuestros ojos. Sabíamos acerca de la neblina amarillenta únicamente a través de las historias de los brujos, pero no a través de nuestra experiencia." Idem.

Durante las cuatro semanas que duró su recuperación, Castaneda experimenta un extraño anhelo por "alguien a quien no conocía." Pág. 135. Al principio de una siesta, cuando ya comenzaba a sentirse bien, "una extraña presión en mis sienes me hizo abrir los ojos. La niñita del mundo de los seres inorgánicos estaba parada al pie de mi cama, escudriñándome con sus fríos y metálicos ojos azules." Pág. 136. Saltó de la cama gritando, haciendo que tres de los compañeros de don Juan entraran corriendo. "Miraron con horror como la niñita se me acercaba deteniéndose justo frente a mí. (En la edición en inglés dice: «... siendo detenida por los límites de mi cuerpo luminoso»). Nos quedamos mirándonos por una eternidad... En ese momento, don Juan entró en el cuarto. La niñita y don Juan se quedaron mirándose. Sin decir una palabra, don Juan dio vuelta y salió del cuarto. La niñita lo siguió, cortando el aire como un silbido." Pág. 136.

Esto causa una conmoción entre los compañeros de don Juan, que habían visto a la niñita cuando salió de la habitación con el nagual. Castaneda estaba "a punto de explotar" y de "desmayarse": "La presencia de esa niña fue como un golpe en mi plexo solar. Tenía un asombroso parecido con mi padre. Me golpearon oleadas de sentimiento. Compulsivamente me preguntaba a mí mismo una y otra vez, qué podría significar todo esto." Idem. Cuando don Juan retorna con sus excitados compañeros, Castaneda afirma: "Su principal interés era saber si había alguna uniformidad en la forma en que habían percibido la apariencia del explorador. Todos estuvieron de acuerdo en que habían visto a una niña de seis o siete años; muy delgada, con hermosas facciones angulares. También estuvieron de acuerdo en que sus ojos eran de color azul acero y que ardían con una emoción silenciosa; sus ojos, dijeron, expresaban gratitud y lealtad." Pág. 137. Castaneda corroboró todos estos detalles, y recordó: "Sus ojos eran tan brillantes y abrumadores que me habían causado realmente algo como dolor." Idem.

Castaneda y los compañeros de don Juan discutieron las "implicaciones de ese evento. Sostenían que el explorador era una energía foránea que se había filtrado a través de las paredes que separan la segunda atención de la atención del mundo cotidiano. Su punto de vista era que, a pesar de no estar ensoñando, todos ellos vieron esa energía forastera proyectada en la figura de una niña humana, por lo tanto, esa niña existía en nuestro mundo. Idem. No tenían ninguna historia de brujos que mencionara un evento de esta naturaleza, aunque don Juan sentía que "esto pasa todo el tiempo... pero nunca de manera tan premeditada." Idem. Don Juan le dice a Castaneda que cayó en una trampa diseñada únicamente para él, una trampa "usando tu aversión por las cadenas." Pág. 138. Don Juan explicó además "que al fusionar mi energía con la del explorador azul, había yo verdaderamente dejado de existir. Todo mi cuerpo físico había sido entonces transportado al reino de los seres inorgánicos, y si no hubiera sido por el explorador azul, quien guió a don Juan y a sus compañeros hasta donde yo estaba, estaría muerto, o inextricablemente preso en ese mundo." Pág. 138 y 139.

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Don Juan responde a la pregunta de Castaneda de por qué el explorador los guió hasta donde él se encontraba, explicándole: "El explorador es un ser sensitivo de otra dimensión... Ahora es una niñita; y como tal, me dijo que para obtener la energía necesaria a fin de romper la barrera que la tenía aprisionada en el mundo de los seres inorgánicos, tuvo que tomar toda la tuya. Ésa es ahora su parte humana. Algo parecido a un sentimiento de gratitud la condujo hacia mí. Cuando la vi, supe instantáneamente que estabas perdido". Pág. 139. Castaneda hace que don Juan le cuente cómo reunió entonces a su grupo y a Carol Tiggs para sacarlo, y le dice que todos obtuvieron algo invaluable en esta experiencia: "Tu y Carol Tiggs obtuvieron al explorador. Nosotros obtuvimos una razón para unir nuestros cuerpos físicos con nuestros cuerpos energéticos; nos convertimos en pura energía." Pág. 139. A la inevitable pregunta castanediana "¿Cómo hicieron ustedes eso, don Juan?, don Juan responde: "Desplazamos nuestros puntos de encaje al unísono. Nuestro intento impecable de salvarte hizo que esto fuera posible. En fracciones de segundo, el explorador nos llevó adonde yacías tendido, medio muerto, y Carol te arrastró hacia afuera." Idem. Don Juan también le dice: "Liberaste al explorador... pero perdiste tu vida. O peor aún, perdiste tu libertad. Los seres inorgánicos dejaron libre al explorador azul, pero a cambio de ti." Pág. 141.

Don Juan responde a las preguntas de su propio grupo sobre qué hacer con el explorador, explicándoles: "Es un problema de lo más serio, que el nagual tiene que resolver... Él y Carol Tiggs son los únicos que pueden liberar al explorador." Pág. 141. Cuando Castaneda le pregunta cómo, le dice "Pregúntale al emisario." Idem. El emisario del ensueño supuestamente le da a Castaneda "instrucciones sobre lo que Carol Tiggs y yo tendríamos que hacer para liberar al explorador," pero Castaneda no indica explícitamente en el libro cuales fueron esas instrucciones. Pág. 147.

Más tarde, cuando don Juan instruye a Castaneda en la "tercera compuerta del ensueño," le dice que "Todos los exploradores que has encontrado hasta ahora, excepto el explorador azul, provienen de ese reino [de los seres inorgánicos]." Pág. 173. Le dice que cuanto más "chisporroteante" es la energía de un explorador, de más lejos viene. La del reino de los inorgánicos, tiene las apariencias de efervescencia, de agua que está empezando a hervir. Cuando Castaneda le pregunta cual es la posición del explorador azul con respecto a otros exploradores --incluyendo la de los que vienen de más lejos, que supuestamente se esconden detrás de nuestros padres o amigos en nuestros sueños-- don Juan le explica: "La energía azul no chisporrotea... Es como la nuestra; oscila, pero es azul en lugar de blanca. La energía azul no existe en nuestro mundo." Págs. 175 y 176.

23-25 Julio 1993 - Primer taller de Florinda, Taisha, Carol y las Chacmools en el Instituto Rim, en Arizona.

Florinda soltó abruptamente que el Explorador Azul era la hija de Carol Tiggs, y que la hija de Florinda era el Explorador Naranja. Esto dio lugar a que la audiencia hiciera preguntas sobre sexo y agujeros energéticos. Florinda explicó que una bruja puede simplemente hacer que uno de sus óvulos comience a dividirse "por un acto de voluntad," pero que normalmente ningún guerrero haría esto porque le ocasionaría un inmenso "agujero energético". En el caso de los exploradores, Florinda aseguró que ellos tenían su propia energía, pero no tenían cuerpo, de manera que podían ser concebidos y nacer sin prácticas sexuales y sin ocasionar "agujeros" en la madre. Según recuerda J. J. Stoecker, cuando a Carol se le preguntó sobre los exploradores, no se refirió a la historia de Florinda sobre la partenogénesis, sino que simplemente hizo un giro en el borde del estrado, como una modelo irresistible en un desfile de modas, preguntando "¿Veis algún agujero?"

Un resumen en las páginas 14 y 15 del número 4 de la revista Nagualist cita a Carol diciendo que ella estaba con Castaneda cuando éste plantó las plantas de poder que le dio Vicente y los aliados aparecieron pidiéndole que les diera un paseo. (Esto puede explicar por qué un capítulo leído por Nury, en el taller de Long Beach en Febrero de 1997, detallando esta aparición de los tres aliados fue finalmente omitida en la versión publicada de El Lado Activo del Infinito.)

14-17 Octubre 1993 - Las brujas aparecen en un taller de cuatro días en Akahi Farms en Maui. Carol mencionó que el Explorador Azul estaba obteniendo su Doctorado en la Universidad de California en Los Angeles.

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