Cronología de Florinda Donner-Grau, Parte IV [1991]
Por Corey Donovan
Traducción por José González Riquelme

1991 - Harper San Francisco publica el libro de Florinda Being-in-Dreaming: An Initiation into the Sorcerer`s World. [N. del T.: En España este libro es publicado por Emecé Editores, en Barcelona, en 1995, con el título Ser en el ensueño]. [Ya hemos visto una serie de citas importantes de los seis primeros capítulos. En el capítulo 7, Florinda cuenta su primer viaje a México para ver a don Juan; viaje que Castaneda le había propuesto "sin preámbulo alguno", menos de 24 horas antes, "mientras comíamos en un restaurante japonés en el centro de Los Angeles". Pág. 117.] [El periodo de clases había terminado, lo cual nos indica que este viaje pudo haber tenido lugar durante las vacaciones, a final de 1971 o a principios del verano de 1972. Florinda dice que recordó "repentinamente" su "otro viaje a Sonora el año anterior", que previamente había dicho que realizó en Julio de 1970.]

Pasaron la noche ?quot;en habitaciones distintas"?en un motel de Yuma, Arizona. Florinda nos cuenta la escena que hizo, después de pasarse todo el viaje imaginando que Castaneda iba a intentar algo con ella cuando tuvieran que compartir una habitación. En cambio, cuando Castaneda volvió de la oficina del gerente, le dijo que quedaban dos habitaciones y que ella podía quedarse con la más tranquila. Florinda escribe que había deseado tener la oportunidad de rechazar sus esperados avances, pero él le había visto las intenciones. Entonces se sorprende a sí misma diciéndole que "podríamos dormir en el mismo cuarto, en dos camas por supuesto". Ella se queda lívida cuando Castaneda le dice bromeando: "¿Compartir tu habitación y permitir que te aproveches de mí en medio de la noche, después de haberme duchado? ¡Ni pensarlo!" Págs. 119 y 120. Viajaron todo el día siguiente, "por caminos apartados y tortuosos", mientras Castaneda la entretiene con canciones y cuentos. Lo describe como "un mimo nato. Su asombrosa imitación de todos los acentos sudamericanos, incluso el singular portugués de Brasil, superaba la mímica para convertirse en magia". Pag. 122.

En algún lugar, cerca de la ciudad de Arizpe, un hombre delgado les hace señas para que se detengan. Al entrar en la casa, Florinda se queda sorprendida al reconocer a Delia Flores y a Mariano Aureliano, el cual responde a la acusación de que la han engañado, diciendo: "No has sido engañada. Te dije desde un principio que te soplaría hacia él", refiriéndose a Castaneda. Pág. 126. El hombre delgado resulta ser "Mr. Flores", que se presenta a sí mismo, después que ella se despierta de un desmayo, como "Genaro Flores". Le explica que Castaneda también es conocido como "Charlie Spider" e "Isidoro Baltazar", y que es "el nuevo Nagual". Don Juan le dice que ahora se tiene que dirigir a Castaneda por este último nombre. Genaro le pregunta: "¿Estás enamorada de Isidoro Baltazar?", y Florinda se sorprende al oírse decir que "sí", incluso cuando vuelve a preguntarle: "En verdad, ¿loca, locamente enamorada?" Entonces don Juan y Genaro la bombardearon con preguntas sobre cómo y cuándo había conocido a Castaneda. Florinda escribe: "Cuando hube repetido los acontecimientos por cuarta o quinta vez había ampliado o mejorado la historia, o recordado detalles que no hubiese sospechado que podía recordar". Págs. 131 y 132.

Don Juan y Genaro le explican que Castaneda "logró ver a través de ti", pero que "aún no ve lo suficientemente bien", puesto que ni siquiera se imaginó que fue don Juan el que la envió a él. Le explican entonces que Castaneda es un brujo, pero que "ser un hombre de conocimiento es algo diferente. Para eso los brujos tienen que esperar a veces toda una vida". Cuando Florinda les pide que le expliquen eso, le dicen: "Un hombre de conocimiento es un líder. Los brujos necesitan líderes para guiarlos hacia y a través de lo desconocido. Un líder se revela por sus acciones; y no tienen precio, lo cual significa que no se los puede comprar, sobornar, adular o mistificar". Págs. 132 y 133. También la hicieron recordar que había visto "un centinela del otro mundo" en la carretera, el cual era una señal para Castaneda de que podía seguir adelante y llevar a Florinda hasta ellos.

Florinda comienza el capítulo 8 asegurando que, "en este punto, la secuencia de los hechos, tal como yo los recuerdo, se hace confusa". Pag. 139. Clara se le presenta en una sesión de ensueño, y le explica que aunque Delia "trajo" a Florinda al mundo de los brujos, fue la vieja Florinda con quien se encontró por primera vez, "en una fiesta a la cual asististe hace un par de años con tu amigo. Una cena elegantísima en casa de un petrolero en Houston, Texas". Pág. 143. Florinda explica que "había asistido con un amigo que había volado ex profeso en su jet particular desde Los Ángeles, y regresado al día siguiente. Yo fui su traductora". Idem. Florinda describe la fiesta a Clara, asegurando que "aquella era mi primera visita a Texas. . . El petrolero había contratado artistas". Idem. Clara explica que la vieja Florinda había dado intrucciones a Delia para que asistiera a la fiesta del bautismo en Nogales, en donde se coló diciendo que estaba con Florinda. Cuando Florinda protesta diciendo que la vieja Florinda no podía saber que ella iba a asistir a la fiesta, porque había aceptado la invitación "en el último momento", Clara le explica: "[La vieja] Florinda es tu madre, más que cualquier otra madre que jamás hayas tenido". Pág. 145.

[David Worrell, irónicamente, describe el párrafo anterior como sigue: ¡Pero si Regine estaba casada desde 1966, y al parecer eran propietarios de un duplex en Los Ángeles! Según esto, "un par de años antes", es decir, en 1968, llevando ya dos años de casada, Regine se sube a un jet privado con un 'amigo', y termina bailando desnuda sobre una mesa en Texas, mientras el maridito se queda en casa leyendo el periódico y cortando el césped (?).]

Entonces aparece la vieja Florinda, y después de que don Juan calma a Florinda, ésta besa apasionadamente a la vieja Florinda. Pág. 148. La vieja Florinda mide más de 1,75 metros, mientras que Florinda tiene sólo poco más de 1,52. Florinda tiene la impresión de "conocerla desde el día que nací". Florinda es presentada a otra acechadora, Carmela, que, junto con la vieja Florinda y Delia componen el equipo de acechadoras del grupo. A Florinda le dicen que es como ellas ?quot;Puedes tratar con la gente"? y en particular como la vieja Florinda. Le recuerdan la fiesta en la que la vieja Florinda la encontró: "En primer lugar había dado un largo paseo a caballo con el dueño de la casa, vistiendo mi traje de noche y sin montura, luego que él me desafiase a hacerlo y apostase que no lo haría. Fue para demostrar que yo era tan buena montando como cualquier cowboy. Tuve un tío en Venezuela dueño de un criadero de caballos, y montaba desde muy temprana edad. Luego de ganar la apuesta, mareada por el esfuerzo y el alcohol, rematé mi hazaña zambulléndome desnuda en la piscina". Págs. 152 y 153. La vieja Florinda le dice que lo tomó como una indicación cuando "restregaste contra mí tus nalgas desnudas". La vieja Florinda le dice: "Me gustó ver que te estabas matando para exhibirte. Eras un payaso, ansioso por llamar la atención por cualquier medio, en especial cuando saltaste sobre una mesa y bailaste sacudiendo tus nalgas desvergonzadamente, mientras el anfitrión gritaba como loco". Pág. 153.

Le dan instrucciones a Florinda sobre cómo recordar, y le dicen "si empujas tu vagina presionando el clítoris, recordarás lo que te dijo Mariano Aureliano". Pág. 155. Cuando Florinda dice que no pensaba hacerlo, Carmela se ofrece a empujar su vagina por ella. Al encontrarse sola, Florinda tiene oportunidad de reflexionar y trata de recordar lo que había oído sobre "enfermedades mentales" en su familia: "...tanto mi bisabuelo como mi abuelo, al principio de la Primera y de la Segunda Guerra Mundial, respectivamente, se habían suicidado al comprobar que todo estaba perdido para ellos, y una de mis abuelas se voló los sesos cuando cayó en la cuenta de que había perdido su belleza y atracción sexual". Pág. 159. Cuando la vieja Florinda vuelve con ella, comienza a preguntarle por las otras mujeres que Isidoro Baltazar le había dicho que "le habían sido encomendadas, y que su deber sagrado era ayudarlas". Pág. 163. La vieja Florinda le dice que hay unas cuantas mujeres que don Juan ha "soplado" hacia Castaneda, que "no se te parecen físicamente, sin embargo, son como tú". Pág. 164. Florinda se alarma cuando se entera de que Castaneda se ha ido con don Juan a las montañas. Florinda, al encontrarse sola cuando se despierta, camina al azar por las habitaciones de las mujeres, se encuentra con el cuidador, y la lleva a una casa para que vea a Esperanza. Esperanza le muestra sus genitales afeitados y suaves, y anima a Florinda a que la toque. Esperanza "abrió los labios de su vagina con sus dedos". Pág. 184. Florinda encuentra que aquello la "excitó de una manera muy especial... Y me sorprendió tremendamente un incontenible deseo de montarla, contrarrestado sólo por mi falta de pene". Idem. Finalmente, llevan a Florinda a una habitación con una hamaca y le dicen que es la suya.

Cuando Castaneda regresa, se abrazan, y éste le explica que don Juan le había hablado de ella el año anterior. Don Juan le había dicho "que le encomendaba una muchacha extraña", a la que describió como "las doce de la mañana de un día claro, ni ventoso ni apacible, ni frío ni caluroso, pero que alterna entre todo eso, volviéndote loco". Pág. 195. Castaneda admite que asumió que don Juan estaba hablando de su novia de entonces, lo que despierta la curiosidad de Florinda que quiere saber quién es. Castaneda se enfada, y le dice: "Esta no es una historia de hechos, es una historia de ideas". Idem. Le explicó que le decía esto para que viera "lo idiota que soy", por creer que podría averiguar por sí mismo quién era la muchacha que don Juan había descrito. Y agregó: "Inclusive he llegado a involucrar a una mujer casada, con hijos, en mi búsqueda". [Esto parece una referencia a Cecilia Evans, llamada antes Beverly Guilford.] Cuando los dos se dirigen de regreso a Los Ángeles, Florinda cree que han pasado dos días en casa de las brujas, pero Castaneda le revela que realmente han sido doce, y que ambos han perdido diez días.

En el capítulo 12, Florinda describe la "oficina-estudio" de Castaneda en Westwood: "un cuarto rectangular, que daba sobre un aparcamiento, una pequeña cocina y un baño de baldosas rosadas". Él la lleva allí cuando regresan de Sonora, y durante los siguientes meses, ella pasa la mayor parte del tiempo en su vivienda, incluso cuando él está ausente. Cuenta que "a las tres semanas encontré un apartamento nuevo para mí, a más o menos una milla de la universidad y a la vuelta de la esquina de su oficina-estudio", en la cual él instala "una segunda cama para mí, una mesa de aquellas que se utilizan para jugar a las cartas, y una silla plegable igual a la suya, en el otro extremo de la habitación". Págs. 207 y208. "En los seis meses siguientes Sonora se convirtió para mí en un lugar mitológico". Pág. 208. Ella se queja de no haber conocido a las otras mujeres "que le fueron encomendadas por el viejo nagual". Castaneda se las describe como "atractivas, inteligentes y con éxito. Todas poseían títulos universitarios, estaban seguras de sí mismas y eran ferozmente independientes... unidas a él por lazos de afecto y compromiso que nada tenían que ver con el orden social". Págs. 208 y 209.

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Una noche, cuando Castaneda se ha ido, Florinda va a su apartamento a cortar las páginas de los libros nuevos. La vieja Florinda está allí, y le recuerda: "¿No te ha dicho Isidoro Baltazar que no vengas aquí mientras él está en México?" Pág. 215. Durante su conversación, la vieja Florinda se burla de sus sentimientos por Castaneda, diciéndole: "Me hace muy feliz el saber que te sientes a gusto aquí... Debes sentirte muy segura en este nidito sabiendo que tienes compañero". Pág. 216. Y además le dice: "en tono jocoso, aconsejándome hacer todo lo posible por hacer feliz a Isidoro Baltazar, mencionando prácticas sexuales que describió con horrenda crudeza". Idem. La vieja Florinda suena como Castaneda cuando le dice que no ha cambiado. Florinda protesta diciendo que ha encontrado un apartamento nuevo, se ha mudado, dejando "atrás todas sus posesiones". [Nota: Esto parece situar este encuentro, en caso de que realmente ocurriera, en el otoño de 1972, al menos seis meses después de que Florinda se separara de Edward Steiner.] Siguiendo el consejo de la vieja Florinda, Florinda empieza a "ensoñar" y recuerda todo lo que hizo durante los diez días perdidos en casa de las brujas, es decir, que tuvo mucha relación con las otras brujas, incluyendo a Nélida, Hermelinda y Zuleica.

Después del regreso de Castaneda, Florinda se dirigió a la playa en coche. Entonces decide poner rumbo a la casa de las brujas y conduce toda la noche, hasta llegar a Tucson. Desde aquí sigue "la misma ruta que tomó Isidoro Baltazar" en el primer viaje que hicieron juntos. Págs. 230 y 231. Al principio las brujas no se hacen visibles, y el cuidador le dice que ella es una "acechadora", es decir, una persona que tiene "una habilidad especial para tratar con otras personas". Pág. 236. A continuación le explica: "Lo desconcertante es que también eres una gran ensoñadora. De no ser por eso serías como Florinda, por supuesto sin su estatura y su belleza". Idem. Le hace que recuerde su primer encuentro con las brujas ensoñando, y recuerda que había dos mujeres además de las cuatro que había recordado anteriormente. El cuidador le explica: "Las otras dos son tu fuente de energía. Son incorpóreas y no pertenecen a este mundo". También le dice: "Dado que tú no estás en el planeta de las ensoñadoras, tus sueños son pesadillas, y las transiciones entre ensueños y realidad te resultan muy inestables y peligrosas, a ti y a las demás ensoñadoras. Por consiguiente Florinda ha asumido la tarea de apoyarte y protegerte". Pág. 237.

Durante un ensueño en una noche posterior, Florinda oye conversaciones maliciosas y murmuraciones entre las brujas, diciendo que Nélida era "la única capaz de acomodar su enorme e intoxicante órgano" [el de Mariano Aureliano], y que Clara se muestra desnuda a Castaneda dos veces al día. También hablan de Zuleica, diciendo que tiene ataques de locura y le da por limpiar la casa de punta a punta, "las rocas del patio e incluso las de los terrenos aledaños". Págs. 242 y 243. Más tarde, cuando Florinda está comiendo con el cuidador, éste le pregunta porque está tan trastornada y ella le habla de los comentarios. El cuidador le explica que estaban hablando de ella: "Usaron las cuatro mujeres del planeta de las ensoñadoras como falso frente para describirte, para hacerle saber a la que espía por la ventana lo que es: una puta con delirios de grandeza". Pág. 245. Después la convencen para que se eche una siesta con el cuidador, que sospecha que no es otro sino Esperanza disfrazada. Cuando se prepara para la siesta, el cuidador muestra su cuerpo flexible, lampiño y terso... y ¡definitivamente masculino!

Al volver a Los Ángeles, Florinda descubre que empieza "a adquirir suficiente energía para ensoñar", y que finalmente entiende lo que las brujas le han dicho: "Isidoro Baltazar era el nuevo nagual, y había dejado de ser un hombre". Pág. 250. Comprender esto le dio "suficiente energía para regresar a casa de las brujas periódicamente". [Asumiendo que esta cronología sigue, hasta cierto punto, la cronología de la vida real de Florinda, en este momento se debe estar refiriendo al final del otoño de 1972 o a principios de 1973.] Florinda afirma que en la casa de las brujas, "me relacioné y traté a todos los brujos del grupo del nagual Mariano Aureliano, quienes no me enseñaron brujería, ni siquiera a ensoñar. Según ellos no había nada que enseñar. Dijeron que mi tarea era recordar todo lo acontecido entre ellos y yo durante esos momentos iniciales de nuestra convivencia". Págs. 250 y251.

Florinda pregunta a Castaneda acerca del conocimiento intuitivo y sobre esos repentinos destellos de percepción interior. Él le dice: "...conocer algo de manera intuitiva no tiene valor alguno. Esos destellos de percepción interna necesitan ser transformados en pensamientos coherentes, pues en caso contrario carecen de sentido... Si no son reforzados de continuo sobrevienen la duda y el olvido, pues la mente ha sido condicionada para ser práctica y aceptar únicamente lo verificable y factible". Pág. 256.

El capítulo 15 nos presenta a Florinda realizando con Castaneda un segundo viaje a la casa de las brujas, durante el cual ella planea "leer teoría sociológica" y escribir un ensayo importante. Terminan en la casa de Esperanza, pero esta vez no es en los alrededores de Ciudad Obregón, sino casi doscientos kilómetros más al sur, entre Navojoa y Mazatlán. (Florinda no comprende este fallo en su recuerdo de la visita inicial que hizo aquí, y nunca llega a explicarla.) A la mañana siguiente, Florinda se entera de que Castaneda se había ido con don Juan, y, después de ser animada por Esperanza, pasa los tres días siguientes trabajando en su ensayo. El cuidador, que ella supone que es analfabeto, la incita a solicitarle que la ayude con el ensayo. Lo estudia y le advierte que tiene "demasiadas citas, anotaciones a pie de página e ideas mal desarrolladas". Pág. 273. Se ve arrastrada a un "ensueño", y ve cómo reorganizar y volver a escribir su ensayo, y toma una serie de notas hasta que pierde la consciencia. Más tarde Nélida le dice que el cuidador es el único que ha leído todos los libros de la biblioteca, aparte de Vicente, y le explica: "Para alcanzar un cierto nivel de conocimientos los brujos trabajan el doble de lo que lo hacen los demás. Los brujos deben hallarle sentido tanto al mundo cotidiano como al mundo mágico. Para lograrlo deben estar muy preparados y ser avanzados, tanto mental como físicamente". Pág. 285. También le dan un curso rápido sobre la "liberación de la bruja", diciéndole, entre otras cosas, que la Inquisición "era una purga sistemática para erradicar la creencia de que la mujer tiene una conexión directa con el espíritu". Pág. 289.

Al principio del capítulo 17 Castaneda está caminando nerviosamente de un lado para otro en su estudio. Le dice a Florinda que se van a México, y ella bromea: "¿Te vas a casar conmigo allí?" Pág. 293. El le dice: "Ya no queda tiempo". Idem. Mientras viajan por Arizona, Florinda de repente tiene la sensación de que "algo anda mal", mezclada con un elemento nuevo: "certeza absoluta". Pág. 294. Castaneda asiente con un movimiento de cabeza, y le dice que "los brujos ya se iban del mundo". Ella pregunta cuándo, y el le contesta: "Tal vez mañana o pasado o dentro de un mes, pero su partida es inminente". Idem. Ella suspira: "Están diciendo que van a partir desde el día en que los conocí, hace ya más de tres años". Idem. Cuando llegan, Castaneda desaparece de su lado, y el cuidador le dice que el resto "están adentro", pero "no te pueden recibir en este momento. No te esperaban". Pág. 295. Florinda está limpiando de hojas el patio, y entonces ve a la vieja Florinda. Una brillante mariposa azul se posa en la mano de Florinda, y deja sobre su dedo medio un anillo "en forma de mariposa triangular". Pág. 296. Camina con la vieja Florinda, que le explica que el anillo es un regalo, que ahora están "ensoñando", y que le había dado el anillo cuando estaba "en la transición". También le explica que el anillo lo hizo el nagual Elias ensoñando. La vieja Florinda también le explica que ella y Zuleica se quedan. Más tarde Florinda se despierta y ve a Zuleica, que le explica que "cuando ensueño, soy Esperanza y también algo más". En otras palabras, Esperanza es el "cuerpo de ensueño" de Zuleica". Pág. 305.

Florinda se da cuenta de que el cuidador ha estado dormitando durante dos días, y éste le cuenta que no han caído hojas durante ese tiempo. Ella le pregunta si es verdad que los otros "se van para siempre". Él le dice que ya se han ido, y que "se llevaron a Isidoro Baltazar con ellos". Pág. 313. Ni el cuidador ni la vieja Florinda saben si Castaneda se ha ido para siempre, y el libro termina sin resolver este problema. Hace una caminata, ensoñando, con Esperanza, que se convierte en el cuidador y le ordena que se quite la ropa y se zambullera en un lago que no era de este mundo. Durante un momento, en el lugar exacto antes ocupado por el cuidador se encontraba Esperanza, totalmente desnuda. Esperanza le explica que ella es también el cuidador, y Florinda toca su vagina, separando "los labios para asegurarme de que dentro de ella no estuviese oculto un pene". Pág. 328.

Durante tres meses, Florina espera que Castaneda regrese, y después conduce "sin detenerse hasta la casa de las brujas" [al parecer esto ocurrió antes de que la vieja Florinda le prohibiera conducir] en donde espera otros siete días. La vieja Florinda se le aparece y le dice que ella no se fue con don Juan y su grupo, y que Zuleica tampoco se fue. Le explica: "Estamos aquí porque no pertenecemos a ese grupo de brujos. Pertenecemos pero no pertenecemos. Nuestros sentimientos están con otro nagual, el nagual Julián, nuestro maestro". Pág. 337. Además le dice: "nosotras necesitamos de más energía para dar un gran salto y tal vez unirnos a otro grupo de guerreros, un grupo más antiguo, el del nagual Julián". Idem. Zuleica se le aparece más tarde a Florinda, y se pone a girar. Florinda explica que: "Se puso a bailar para acumular energía cósmica. Las brujas creen que moviendo sus cuerpos obtienen la fuerza necesaria para ensoñar". Pág. 342. Zuleica le habla entonces sobre la naturaleza de los naguales, incluyendo el hecho de que "Los naguales son irreprochables en sus actos y sentimientos, independientemente de las emboscadas —de este mundo o de otros? que encuentren en su senda interminable". Págs. 345 y 346. Zuleica también afirma que Castaneda hacía mucho tiempo que estaba preparado para partir, en el sentido de que "cuando la faz de la autoreflexión se funde con la faz del infinito, un nagual está totalmente preparado para romper las fronteras de la realidad y desaparecer como si no estuviese constituido por materia sólida". Pág. 346. Zuleica aconseja además a la afligida Florinda que ahora tiene que "ensoñar muerta", que significa "que has abandonado la esperanza, que no te aferras a tu ensueño". Pág. 348. Zuleica concluye el libro afirmando: "Para algunos de nosotros ensoñar sin esperanza, luchar sin meta, es la única manera de volar junto al pájaro de la libertad". Pág. 349.

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