Cronología de Florinda Donner-Grau, Parte II [1981- 1984]
Por Corey Donovan
Traducción por José González Riquelme

1981 - Simon and Schuster publica el libro de Castaneda El don del Águila.

Después que Silvio Manuel "viera" que el problema que tenía el grupo de aprendices era que Castaneda no era el nagual adecuado para ellos, la mujer nagual supervisa a Castaneda y a La Gorda en una serie de no-haceres. Después de lo sucedido en el puente, el grupo de don Juan y todos sus discípulos se reunieron en la casa, y allí la "mujer nagual hizo que los aprendices hombres tomaran asiento contra la pared del Este, y que las mujeres se sentaran contra la pared del Oeste". Pág. 295. [Taisha y Florinda, al parecer, no están en este grupo. Sin embargo, a La Gorda se la menciona en todo el libro.] Castaneda termina el libro describiendo su salto con Pablito y Nestor a un precipicio "al atardecer de ese día... en el preciso momento en que [don Juan] y todos sus guerreros habían encendido sus conciencias". Pág. 303.

3 de Septiembre de 1981 - Castaneda firma un poder notarial a favor de Regina Thal, la cual firma a su vez otro poder notarial a favor de Castaneda. [Ambos documentos se registran el 21 de septiembre de 1981: 81-09369832 y 09369833.]

4 de Septiembre de 1981 - Castaneda revoca el poder notarial que previamente había dado a Anna Marie Carter. [El documento se registra el 23 de diciembre de 1981 como 81-0918985.] [Nota: El Monte Santa Helena entró en erupción causando una gran catástrofe el año anterior, el 18 de mayo de 1980, y Castaneda cuenta, algún tiempo después en las sesiones dominicales y en las nocturnas, que Taisha había invertido una gran cantidad de dinero en propiedades en el Monte Santa Helena antes de la erupción.]

¿Abril? de 1982 - Delacorte Press publica Shabono: A visit to a remote and magical world in the South American rainforest, de Florinda. [N. del T.: Gaia Ediciones publica Shabono en 1997, en Madrid.] [Un anuncio en Los Angeles Times el 9 de mayo de 1982 lleva una destacada cita de Castaneda. Florinda dedica el libro "Para la araña de cinco patas que me lleva en su espalda". Fue uno de los libros recomendados en el Club Libro del Mes.]

En el capítulo 1, Florinda explica que aceptó la oferta de un amigo para ir a cazar río Orinoco arriba ante la insistencia de doña Mercedes [la "Mercedes Peralta" sobre la que escribe en El sueño de la bruja, publicado en 1985], "una de los tres curanderos" con los que trabajaba "en el área de Barlovento". Florinda dice que había estado pensando en volverse a Los Ángeles, y que el viaje de caza por el Orinoco se suponía que iba a durar dos semanas. Este viaje, que hace que Florinda pase meses con los indios Yanomama, supuestamente descrito en Shabono, tiene lugar por lo tanto "después de transcribir, traducir y analizar las numerosas cintas y los cientos de páginas de notas reunidas durante mis meses de trabajo de campo entre los tres curanderos de Barlovento" (notas que ella y doña Mercedes queman después, según se describe en Shabono). Una semana después, Florinda escribe: "me encontraba con mi amigo en una avioneta, camino de la misión católica del Orinoco superior", para reunirse con los demás miembros de la expedición, que habían partido en barco unos días antes, con el equipo de caza y las provisiones que necesitaban para pasar dos semanas en la jungla.

Al llegar, Florinda decide repentinamente renunciar a la expedición de caza y en su lugar pasar dos semanas en la misión. Un par de días después, y en oposición al consejo del sacerdote que dirige la misión, Florinda se encuentra de camino por la selva con una anciana nativa, Angelica, y su guía, Milagros. Unos días más tarde, Angelica muere, y Florinda continúa con Milagros hasta el diminuto poblado (o "shabono") de donde procedía Angelica, y que se convierte en el punto central del libro de Florinda. Seis meses después, Florinda envía una carta a la misión con Milagros informando al sacerdote de su intención "de permanecer por lo menos dos meses más con los iticoteris", y pidiéndole que informara a sus amigos de Caracas. Pág. 55. Florinda continúa aprendiendo el lenguaje tribal y averiguando lo que puede sobre las prácticas del "shapori", el término Yanomama para chamán, y su uso del "epena", una halucinógeno.

A Florinda le advierten sobre lo que le podría hacer un shapori de otra tribu si pudiera raptarla: "Un shapori no es un hombre ordinario. No te querría para su placer. Un shapori necesita tener feminidad en su cuerpo". Una anciana, Hayama, le pregunta: "¿No sabes dónde está la feminidad?" Cuando Florinda contesta: "No", Hayama "me miró como si pensara que yo era mentalmente deficiente. 'En la vagina', dijo finalmente, casi ahogándose de risa". Pág. 194. Hayama describe al "viejo shapori" como "más fuerte que cualquier hombre del shabono", y asegura que "Hay noches que ese anciano va de cabaña en cabaña, metiendo su polla dentro de todas las mujeres que puede encontrar". Idem.

Milagros regresa unas semanas después, con lápices y jabón para Florinda procedentes de la misión. Florinda dice que Milagros divertía a la tribu contando historias absurdas y exageradas sobre los hombres blancos. Según Florinda, "Si alguna vez algún miembro de la comunidad se atrevía a dudar de su veracidad, Milagros, en un tono muy digno, se volvía hacia mí: 'Muchacha blanca', diles si estoy mintiendo'. Por mucho que hubiera exagerado, yo jamás le contradecía". Pág. 143.

Finalmente, Iramamowe, un shapori, lleva a Florinda de vuelta a la misión, y por el camino la droga y mantiene relaciones sexuales con ella. Florinda escribe: "Ya no sabía si estaba despierta o dormida. En algunos momentos, recordaba vagamente las palabras de la vieja Hayama sobre cómo los chamanes necesitan adquirir feminidad para sus cuerpos". Pág. 206. Florinda narra la experiencia con una extraña mezcla de descripciones simples e imágenes oníricas: "Me aplastó con el peso de su cuerpo y mis brazos se doblaron bajo su pecho. Susurró en mi oído palabras que yo no podía oír... El pesado cuerpo de Iramamowe me retenía; sus ojos sembraban semillas de luz dentro de mí; su voz dulce me llamaba a seguirle a través de los sueños del día y la noche, sueños de cascadas y hojas amargas. No había nada violento en la forma en que su cuerpo aprisionaba el mío. Olas de placer se mezclaban con imágenes de montañas y ríos, lugares lejanos donde habitaban los hekuras. Dancé con los espíritus de los animales y los árboles y me deslicé con ellos a través de la neblina, entre raíces y troncos, por las ramas y hojas. Canté con la voz de los pájaros y las arañas, los jaguares y las serpientes. Compartí los sueños de todos aquellos que se alimentan de epena, de flores y hojas amargas... Bebí ansiosamente el oscuro brebaje de las visiones, hasta que de nuevo quedé suspendida en una intemporalidad que no era ni el día ni la noche. Me fundí con el ritmo de la respiración de Iramamowe, de los latidos de su corazón, como si me derritiera en la luz y la oscuridad que había dentro de él". Pág. 206.

Cuando se le pasa el efecto de la droga, Florinda piensa que Iramamowe puede retenerla allí en vez de llevarla de vuelta a la misión, de manera que lo golpea en la cabeza con una calabaza de llena de agua. Después de arreglar este malentendido, Iramamowe le explica: "Quería quitarte los hekuras que vi una vez en tus ojos", es decir, los pequeños espíritus humanoides que el viejo shapori también había "visto dentro de ella". "'Cada vez que me acosté contigo y sentí la energía estallar dentro de ti, tenía la esperanza de atraer los espíritus a mi pecho. Pero no querían abandonarte', —dijo Iramamowe que volvió hacia mí sus ojos cargados de protesta? 'Los hekuras no respondían a mi llamada; no escuchaban mis cantos. Y entonces tuve miedo de que tú te llevaras los hekuras de mi cuerpo'". Pág. 209. Después la envía de vuelta a la misión en canoa, y ella le entrega como regalo de despedida "la piedra que el chamán Juan Caridad me dio".

Al volver a la misión, en lugar de aprovechar la oferta que le hace el sacerdote para "llamar por radio a tus amigos de Caracas para que te recojan en su avioneta", Florinda decide quedase allí por un tiempo sin hacer nada. Se siente agradecida porque ninguno de los otros dos europeos le "preguntaron dónde había estado durante más de un año, qué había hecho o qué había visto", puesto que "no habría podido responder, no porque quisiera parecer misteriosa, sino porque no había nada que decir". Pág. 213. Aparece Milagros, y Florinda le dice: "Voy a regresar a Los Ángeles". Después de una breve conversación sobre la falta de palabras para decir "gracias" o "adiós" en su lenguaje, Florinda advierte que Milagros se ha ido. Termina el libro con las siguientes líneas: "Desde el otro lado del río, como si viniera de la oscuridad, el viento me trajo las risas de los iticoteris. 'Adiós se dice con los ojos'. Su voz pasó rozando entre los árboles antiquísimos y se desvaneció, como el rielar plateado del agua". Pág. 214.

25 de Abril de 1982 - El St. Petersburg Times publica un artículo sobre Florinda y Shabono de Maria D. Vesperi titulado "El misterio ensombrece un relato sobre la vida con los indios".

Según este artículo, Florinda dijo que había vivido con los Yanomami durante 1976-77. La crítica, Vesperi, tiene un Master y un Doctorado en Antropología de la Universidad de Princeton. En una parte importante del artículo, dice:

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"La narración de Donner no proporciona información nueva sobre la cultura tradicional Yanomami, y ninguna información sobre su situación actual.

El lector informado se queda preguntándose cuándo y bajo qué auspicios se llevó a cabo el trabajo de campo de la Sra. Donner.

Isabel Geffner, directora de publicidad de Delacorte, no parece preocupada porque la Sra. Donner no haya proporcionado documentación o cualquier otra prueba de autenticidad. 'Confiábamos en que los antropólogos no revisarían el libro', dijo al St. Petersburg Times.

...Buscar las referencias de la Sra. Donner no es un trabajo fácil. No está afiliada a ninguna asociación antropológica importante, no ha publicado anteriormente ningún trabajo de campo y no ha completado su tesis doctoral.

...La propia Sra. Donner es difícil de contactar. Pero sí respondió —a través de Delacorte?a una petición para una entrevista telefónica. Ella llamó varias veces 'desde la casa de un amigo', pero afirmó que el Times no podía devolver las llamadas porque ella no tiene teléfono. [No parece la Florinda que yo conocí, que estaba constantemente al teléfono, de recadera de Castaneda.]

La Sra. Donner dijo que cambió su nombre legalmente hace cuatro años, explicando así la confusión en la UCLA. Prefiere mantener su nombre original en secreto.

...La Sra. Donner confirma que actualmente está 'desconectada' de la UCLA. No ha decidido si terminará sus estudios como estudiante graduado, y no tiene planes para seguir una carrera académica. Pero sí quiere continuar su investigación sobre el chamanismo y el curanderismo —investigación a la que se ha dedicado en los últimos diez años en asociación con Castaneda. 'Pero esta investigación no es para publicarla', dice con firmeza.

La Sra. Donner dice que vivió con los Yanomami durante 1976-1977. No pensó hacer un 'estudio' de su viaje, y no tomó notas de sus experiencias. Dice que Shabono lo escribió mucho más tarde 'como un ejercicio' y nunca pensó en publicarlo.

A pesar de su alegación, Shabono encontró la manera de llegar a la imprenta. Se informa de que fue seleccionado como uno de los libros recomendados en el Club del Libro del Mes, con un glosario de palabras Yanomami y sus pronunciaciones fonéticas.

Delacorte Press desestima la importancia dada a las omisiones del libro como mala fe por parte de los escritores académicos que detestan la popularización. Y sin embargo hay una tradición establecida hace mucho tiempo de antropología 'popular', que va desde los primeros escritos de Margaret Mead a los recientes trabajos de Marvin Harris. Aunque estos libros difieren grandemente en teoría y propósito, comparten el respeto por el derecho del lector a evaluar el contenido —basado en una presentación abierta del cómo, dónde y por qué de la investigación que ha hecho el autor. El misterio y los trucos que rodean a Shabono llevan a esta lectora a creer que no encontrará un lugar entre ellos".

9 de Mayo de 1982 - Los Angeles Times publica una crítica del libro Shabono [en la primera página de la sección de libros] en la que no le concede mucho crédito como antropología auténtica, y en vez de eso lo llama "antro-novela".

1982 - Castaneda y Florinda asisten a una fiesta que da Jacques Barzaghi, el que fue durante mucho tiempo consejero del Gobernador de California Jerry Brown. [Celeste Fremont, que había conocido a Castaneda y a Florinda cuando hizo una entrevista a Castaneda en 1972 para unos artículos que luego aparecieron en las revistas Seventeen y Harper's, cuenta que volvió a verlos por allí, en un artículo de rememoración, publicado el 3 de julio de 1998 en L.A. Weekly.]

11 de Septiembre de 1983 - Los Angeles Times publica un artículo de Ann Japenga, "La saga de un cruce cultural", basada en una entrevista con Florinda. Lo que sigue son citas de dicho artículo (con mis comentarios en azul): "Donner está trabajando actualmente en su doctorado en la UCLA [en ese momento no era verdad: ver la carta del antiguo comité doctoral de Florinda más abajo], y reparte su tiempo entre el trabajo de campo que hace desde su base en Caracas, Venezuela, en donde se crió, y un pequeño apartamento en Westwood, amueblado sólo con una máquina de escribir, una silla plegable y una colchoneta. No conduce. (Explicó que aprendió a conducir en Caracas, en donde no hay límite de velocidad, y que al conducir en Los Ángeles al estilo de Caracas, fue multada tantas veces que perdió su permiso de conducir.) [¡Ah!, con que esa era la razón por la que nunca volvió a conducir su Karmann Ghia del 68 con el que se quedó cuando se divorció en 1972. Debería habérselo dicho a la vieja Florinda, y así le habría evitado el tener que despeñar por un barranco aquel imaginario "coche deportivo recién comprado".]

Cuando era niña en Caracas, Donner solía caminar por la jungla que rodea la ciudad para recoger orquídeas con sus padres, inmigrantes procedentes de Alemania y Suecia. Una vez se encontró con una niña de siete años que había vivido en la selva con los indios. Fue la primera vez que Donner se enfrenta con el mundo oculto que existe en las profundidades de la selva.

Donner recordaba que el encuentro le produjo una gran impresión: '(La niña) me mostró una cabeza reducida que tenía el pelo blanco. Me di cuenta de que el pelo blanco antes había sido rubio, como el mío. A continuación se puso a bailar dando vueltas y más vueltas. Era completamente salvaje. Yo estaba encantada'.

Cuando vino a la UCLA, Donner comenzó a estudiar las prácticas de los curanderos en El Monte y otras comunidades próximas, pero su ambición era estudiar las prácticas de los curanderos latinoamericanas que había conocido por su niñera. Donner viajó a Barlovento y vivió durante una año en una cabaña de una sola habitación con una vieja curandera que fumaba cigarrillos continuamente.

Donner llegó enseguida a un punto muerto en sus estudios. Dijo que había sido testigo de curaciones —sobre todo en el terreno de la psiquiatría? pero que las prácticas de la anciana eran inconsistentes. No había manera de que Donner hiciera que sus investigaciones tomaran la forma de una tesis.

La curandera le preguntó: "¿Qué importa lo que hago ahora y lo que hice hace unos meses? [O "¿lo que digo ahora y lo que diré en los seminarios dentro de unos pocos años?"] Lo único que importa es que los pacientes se curan".

Mientras luchaba buscando una solución a sus problemas académicos, Donner fue invitada por otra anciana para acompañarla a su aldea en las profundidades de la selva. Con la esperanza de poder observar las prácticas de los curanderos que vivían lejos de la influencia de la sociedad blanca [en cambio, no hay un motivo racional para su viaje a México en Ser en el ensueño], Donner la siguió.

Se fue con una mochila, zapatillas deportivas y un diario. Donner recordaba: "No esperaba estar ausente más de un mes. Sólo tenía un par de pantalones vaqueros. No llevaba suficiente champú".

Un día un grupo de niños, se pusieron a jugar con las pertenencias de Donner y con sus travesuras quemaron sus cuadernos en el fuego del hogar y después los tiraron al río. [Bueno, al menos esos chicos fueron concienzudos...]

'Entonces perdí el miedo', recordaba Donner. 'Ya no preocupaba si alguna vez podría regresar'. [Pero ¿qué pasa con tu desesperado amor por Castaneda, como le contabas a don Genaro en Ser en el ensueño? ¿No lo echarías de menos? Ver el resumen de Ser en el ensueño.]

En una escena que describe como más divertida que terrorífica, una tribu vecina hizo un intento fallido de raptar a Donner. Estaba muy solicitada, porque los indios creían que ella podía ser una mujer chamán, y para ellos esto era algo muy raro. [¡Caramba!, parece que estas clases de raptos ocurren cada vez que Flo se encuentra con nativos, incluso cuando sólo se está ocupando de sus asuntos, como por ejemplo bailar desnuda encima de una mesa en Houston. Ver resumen de Ser en el ensueño.]

'Desde el principio creyeron que tenía poderes', dijo Donner. 'Pensaron que tenía espíritus en mi pecho'. En un ritual normalmente reservado para los hombres, Donner compartió el halucinógeno epena (extraído de la corteza del árbol epena) y tuvo una visión de un hekura colibrí, o espíritu, que residía en su pecho. Esto sirvió para aumentar la fascinación que sentía por los indios, que ya no estaban muy seguros de cómo considerar a la rubia y delgada antropóloga [frustrada].

El extraño aspecto de Donner tenía otras ventajas. La mayoría de los antropólogos son, hasta cierto punto, excluidos de las vidas que estudian porque son hombres. Más grandes que sus objetos de estudio y, a menudo, barbudos, después de pasar meses en el campo, son vistos como competidores en cuanto a las mujeres y la caza.

Donner por otra parte, parece andrógina e insignificante cuando se la compara con las corpulentas mujeres de la tribu. Nadie la ve como una amenaza. 'Incluso las mujeres no se sentían celosas de mí, porque yo no les gustaba a sus hombres', dijo Donner. [Bueno, a menos que cuentes a los shapori que supuestamente estaban ansiosos por meterse en tus deshilachados vaqueros.]

'Si yo fuera a hacer ahora un trabajo de campo, me sería muy fácil ser antropóloga', agregó Donner. 'He aprendido a seguir ciertas reglas'.

Donner afirmó que los profesores le habían dicho que para defenderse contra el desdén de los antropólogos de línea dura, debería terminar su doctorado. [Al parecer, no debieron de ser los profesores de la UCLA, los cuales incluso no sabían quién era "Donner" hasta que se puso en contacto con ellos después de la aparición de este artículo.] Aunque continúa trabajando en su tesis [mentira pura y dura; ver la carta de su antiguo comité doctoral más abajo], Donner dijo que no siente la necesidad de probar su profesionalidad. [Hay cosas que son demasiado grandes, incluso para los brujos.]

1983 - American Anthropologist [Vol. 85, pág. 664] publica un artículo de Rebecca B. De Holmes, de Caracas, Venezuela, titulado "Shabono: ¿Escándalo o magnífica ciencia social?" De Holmes encuentra grandes afinidades entre el libro de Florinda y los sucesos y el lenguaje existentes en Yanoáma de Ettore Biocca (Dutton 1971), la autobiografía oral de Helena Valero, una niña blanca secuestrada por los indios de Venezuela. Ver Shabono y Yanoáma cotejados.

Diciembre de 1983 - Anthropology Newsletter (de la Asociación Antropológica Americana) publica una carta del antiguo comité doctoral de Florinda, en relación con algunas preguntas sobre Shabono:

"Como miembros del antiguo comité de evaluación de esta estudiante, que estuvo matriculada en la escuela universitaria de graduados, y ahora convertida en autora, creemos que es nuestra obligación proporcionar alguna información sobre las serias objeciones planteadas por Holmes (AA 1983:664), que encuentra extraordinarias afinidades de este libro con un informe publicado anteriormente sobre la vida con los Yanoáma por Helena Valero (1971). Cuando se publicó Shabono por primera vez, este comité manifestó su preocupación privadamente a un notable erudito sobre los Yanomama. Desde entonces han surgido tres situaciones que nos obligan a hacer ahora esta declaración pública. La primera es el comentario de Holmes; la segunda es el hecho de que la prensa ha informado que Florinda Donner, la autora de Shabono, está actualmente siguiendo estudios en la Universidad de California en Los Angeles (Japenga 1983), y la tercera es la cronología presentada del viaje a los Yanomama, que parece mostrar que tuvo lugar mientras Donner era estudiante bajo nuestra supervisión.

Debemos señalar en primer lugar que la publicación de Shabono tuvo lugar cuatro años después de que Donner interrumpiera sus estudios avanzados [realizados por graduados], y que no ha habido ninguna relación formal entre esta estudiante y su comité desde el otoño de 1977. Incluso, cuando se publicó este libro en 1982, este comité ni siquiera sabía que su autora era una ex-estudiante nuestra. La relación se estableció gracias a un crítico que, enterándose por los editores que Donner había estado en la Universidad de California en Los Angeles, pudo finalmente localizar al presidente del comité (publicado por Vesperi en 1982). Al enterarse ahora de que su identidad de estudiante había sido descubierta, Donner telefoneó al presidente y reconoció que había cambiado su nombre y que había escrito el libro.

En resumen, todo lo que podemos revelar sobre la carrera de graduado de Donner es el informe histórico. Entró en el departamento de antropología como graduada en 1972. Fue propuesta a la candidatura doctoral en Abril de 1976. Solicitó un permiso de ausencia para 1977-78 que le fue concedido, no volviendo nunca a inscribirse después de este tiempo. Hay que señalar que verdaderamente Donner estaba en muy buena posición académica cuando se fue.

El comité para estudiantes graduados al que Donner está asignada aprobó su propuesta de tesis, concedida para estudiar las prácticas curativas en Curiepe, población situada en la región costera de Venezuela, de las cuales informó después. Tal vez sea pertinente señalar que el expediente de la graduada indicaba que hizo anteriormente otra propuesta de investigación, en la primavera de 1973, para hacer un estudio sobre los curanderos de Tucipata, un pueblo situado en el río Orinoco, en Venezuela. La propuesta indicaba que ella ya había hecho una visita a este pueblo.

Todo el tiempo que Donner estuvo bajo nuestra supervisión, no informó nunca a este comité de ninguna visita prolongada, de ninguna investigación o de contacto alguno con los Yanomama. Encontramos desconcertante que no nos hubiera mencionado este viaje, sin duda apasionante, y sus traumáticas experiencias con aquella gente. Por lo tanto, este comité lamenta ser incapaz de proporcionar información alguna sobre esta experiencia de campo. Habría sido muy útil si Donner hubiera especificado con mayor precisión cuándo realizó este viaje. En Shabono no hay fechas en absoluto. Solamente después de la publicación del libro se dieron algunas fechas a periodistas de la prensa local. Estas fechas han dejado a este comité aún más perplejo. Según Vesperi (1982) la cronología dada es 1976-77. Según Japenga (1983) la fecha se extendió a "hace unos 10 años". Esto implica que el periodo fue 1974-75, o quizás 1975-76, lo que querría decir que fue anterior a su viaje de investigación a la costa. Es posible que nunca lo sepamos con seguridad, pues gracias a la valiosa entrevista con Japenga (1983) sabemos que "Donner dijo que dejó de llevar la cuenta de los años cuando vivió con Ritimi, Tutemi y Texoma, sus amigos Yanomama, que nunca tuvieron necesidad de contar más allá de tres". [Para ver el texto completo de esta carta pulse aquí.]

1984 - Simon and Schuster publica el libro de Castaneda El fuego interno. [Lleva una dedicatoria de agradecimiento a H.Y.L., refiriéndose al profesor de artes marciales del grupo, Howard Lee.]

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