Castaneda se encuentra con Jodorowsky
Por Danio Monti
traducción por José González Riquelme

Yo soy el que envió los extractos del libro de Cocagnac al Nagualist hace unos años. El renovado interés en el tema me anima a buscar tiempo para contribuir a la lista con alguna información nueva.

Hay mucha información sobre Pachita en el libro Psicomagia. Una terapia pánica, de Alejandro Jodorowsky. (La primera edición en español tiene fecha de 1995) (*). Tengo la edición italiana, que por coincidencia tiene el mismo título que la versión española. No sé si se ha publicado en inglés.

Alejandro Jodorowski es un director de cine conocido mundialmente, realizador de "El topo", "La montaña sagrada", y unos cuantos títulos más. Pero, durante varios años, fue ayudante de Pachita durante sus sesiones curativas. No puedo informar de todo lo que hay en el libro sobre Pachita, porque son muchas páginas, y merece la pena leer el libro.

Sin embargo, el libro cuenta también un encuentro de Jodorowsky con Castaneda; [N. del T.: el traductor utiliza la sección completa del encuentro tal como se publicó en la edición española del libro]:

[Págs. 105-109] . . .Pachita aliviaba efectivamente a la mayoría de los que iban a verla. Por eso quise observarla y aprender de ella...

Pero situándote en una lógica un poco diferente: a diferencia de un Castaneda que, después de recibir el mensaje de don Juan se convierte él mismo en chamán, tú no pretendes ser brujo. Tú te contentas con asimilar ciertos principios universales para transportarlos a una actuación no mágica sino «psicomágica»...

Sí, porque yo no procedía de una cultura llamada «primitiva». En mi opinión, salvo excepciones —no me pronuncio sobre el caso de Castaneda, a quien conocí en México en aquella época? no puedes convertirte en chamán o brujo si no has nacido en un contexto primitivo. Con la mejor voluntad y la mayor amplitud de criterio del mundo, no se deshace uno tan fácilmente de todo su bagaje occidental y racional.

Castaneda es un personaje inaprensible al que pocos pueden ufanarse de haber visto. ¿En qué circunstancias lo conociste?

En aquel entonces, en los años setenta, yo era muy conocido en ciertos medios, gracias a mi película El topo, que para muchos era una especie de referencia en materia de cine mágico. Castaneda había visto El topo dos veces, y le había gustado. Yo me encontraba en México en un restaurante en el que sirven unos filetes espléndidos y se bebe buen vino. Iba acompañado de una actriz mexicana que reconoció en el local a una amiga que estaba con un señor. Castaneda —que no era otro el señor? al enterarse de quien era yo, envió a su amiga a nuestra mesa. La mujer me preguntó si quería conocer a Castaneda. «Desde luego —respondí? ¡Soy un gran admirador suyo!» Ella dijo que él vendría a sentarse a mi mesa, pero yo insistí en ir a la suya.

Una coincidencia novelesca...

¡La vida es novelesca! Propuse a Castaneda ir a su casa, pero él quiso venir a mi hotel. Éramos como dos chinos, rivalizando en cumplidos. Él no paraba de darme preferencia, y yo hacía otro tanto, por supuesto...

¿Y no dudaste de si realmente estabas en presencia de Castaneda?

Ni un instante. Más adelante, en Estados Unidos se publicó un libro en el que aparece un retrato suyo, un dibujo. Y es el retrato del hombre al que conocí.

¿Cuál fue tu primera impresión?

En México es fácil determinar la clase social a la que pertenece un hombre sólo con verle el físico. Castaneda tiene aspecto de camarero.

¿ . . . ?

Sí; tiene aspecto de hombre del pueblo; no es grueso, pero sí fornido, con el pelo crespo y la nariz un poco achatada: un mexicano de las clases populares. Pero, en cuanto abre la boca, se transforma en príncipe; detrás de cada palabra suya se percibe una gran cultura.

¿Da impresión de sabiduría?

Más que sabiduría, de simpatía. En seguida nos hicimos amigos. Vestía con sencillez y estaba despachando un buen filete, regado con Beaujolais... No se parecía a don Juan sino al Castaneda que se manifiesta en los libros. Yo volvía a encontrarme con su tono, con su voz, por así decirlo...

Según tú, ¿sus libros narran hechos reales o son ficción?

Me es difícil pronunciarme. Mi impresión es que se funda sobre una experiencia real a partir de la cual elabora e introduce conceptos extraídos de la literatura esotérica universal. En sus libros encuentras el zen, las Upanishads, los tarots, el trabajo sobre los sueños... Una cosa es segura: que recorre realmente México para hacer sus investigaciones.

¿Crees en la existencia de don Juan?

No; creo que este personaje es un invento genial de Castaneda, que desde luego, ha conocido a varios brujos yaquis.

¿Cómo se desarrolló vuestra conversación en la habitación del hotel?

En primer lugar, llamó para avisarme de que llegaría con cinco minutos de adelanto. Me conmovió tanta delicadeza. Luego, cuando llegó, le dije: «No sé si eres un loco, un genio, un granuja o si dices la verdad.» Él me aseguró que no decía más que la verdad, y a renglón seguido me contó una historia increíble, de cómo don Juan, con una simple palmada en la espalda, lo había proyectado a cuarenta kilómetros de distancia... porque se había dejado distraer por una mujer que pasaba por allí... También me habló de la vida sexual de don Juan, que era capaz de eyacular quince veces seguidas. Por otra parte, me parece que al propio Castaneda le gustan mucho las mujeres. Me preguntó si no podríamos hacer una película los dos juntos. Hollywood le había ofrecido mucho dinero, pero él no quería que don Juan fuera Anthony Quinn... Entonces le empezó la diarrea, con mucho dolor de estómago, algo que, me dijo, no le ocurría nunca. También yo sentía fuertes dolores, en el hígado y en la pierna derecha. Era extraño que nos vinieran aquellos dolores cuando empezábamos a plantearnos un proyecto... El dolor hacía que nos arrastráramos por la habitación. Llamé a un taxi y lo acompañé al hotel. Después fui a hacerme operar por Pachita. Había instado a Castaneda a que fuera a conocer a aquella mujer excepcional, pero no compareció. Tuve que guardar cama durante tres días. Una vez restablecido, lo llamé al hotel, pero ya se había marchado. No he vuelto a verlo, la vida nos separó. Un guerrero no deja huella.

Es decir, que te parece a la vez un tramposo y una persona muy interesante...

Me contó sus historias de don Juan con tanta convicción... Yo estoy acostumbrado al teatro, a los actores, y no me pareció que mintiera. ¿Quizá esté loco y sea un genio?

Según tú, ¿cuál ha sido la aportación de Castaneda?

Su aportación ha sido inmensa: él creó una fuente de conocimiento diferente, la fuente sudamericana. Hizo revivir el concepto del guerrero espiritual... Volvió a poner de actualidad el trabajo sobre el sueño despierto. Sin duda, ha publicado demasiado, pero los editores norteamericanos hacer firmar contratos por una decena de libros... Y siempre, a pesar de todo, siempre tiene algo nuevo que decir, sus libros revelan muchas cosas olvidadas. De manera que, verdad o mentira, poco importa. Si es trampa, es una trampa sagrada...

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Por casualidad, algún tiempo después de leer el libro de Jodorowsky, tuve la oportunidad de hablar con el propio Jodorowsky sobre su interés por el trabajo de Castaneda. Le dije que me parecía que la obra de Castaneda había influido mucho en sus películas. Estuvo de acuerdo, pero agregó que sin duda en el mismo grado en que sus películas influyeron en Castaneda al escribir sus libros. Recordó entonces su encuentro con Castaneda, en términos muy similares a los descritos más arriba. También me dijo que Federico Fellini, que hasta casi el final de su vida sintió la necesidad de hacer una película inspirada en los libros de Castaneda, se había puesto en contacto con él. Fellini estaba convencido de que sólo Jodorowsky era la persona adecuada para escribir el guión de esa película.

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Aparte de esto, Jodorowsky también es conocido como autor de libros de comics. Su trabajo más importante en este campo es el Ciclo del Incal, hecho en colaboración con el artista de comics más grande de Europa, Moebius.

Es interesante advertir que también Moebius está relacionado en cierto modo con la obra de Castaneda. De hecho, afirma que parte se su más reciente producción de comics los hace mientras está en un estado de 'ensueño'. Esto nos parece plausible al verlos: algunos de sus dibujos son muy etéreos, como si estuvieran suspendidos en un extraño encantamiento. Para los que estén interesados, Dark Horse publica en Estado Unidos los comics de Moebius.

(*) N. del T.: Psicomagia. Una terapia pánica, por Alejandro Jodorowsky y Gilles Farcet, Editorial Seix Barral, Barcelona, 1995, 189 páginas; traducida del francés por Ana Mª de la Fuente, título original: Psicomagie / Approches d'une thérapie panique. Esta edición está agotada y no ha vuelto a publicarse otra.